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Préstamos del BID durante la pandemia de la COVID-19: caso Bolivia
9.
El gobierno está implementando una serie de estímulos para reactivar el crecimiento
económico que podrían llegar a revertir los logros medioambientales del país por
la contradicción en las propias normas y la imposibilidad de ejercer mayor control.
Un ejemplo son las medidas adoptadas en relación con los alimentos transgénicos.
10. Se omite hablar y actuar con especificidad de la situación de los indígenas en
general y en particular de pueblos indígenas que por la distancia se encontraron
ante el abandono de los niveles de Estado. Ninguna de las medidas aprobadas
estableció disposiciones específicas para los pueblos indígenas originarios
campesinos, que tuvieron que desplazarse desde los territorios más remotos hacia
los centros poblados para acceder a ciertos subsidios, alimentos o medicamentos.
11. Comunicar los hechos sobre la situación a medida que se desarrollan, así como
transmitir los pasos preventivos necesarios, requiere una mezcla de recursos de
comunicación que sean claros, consistentes y fácilmente comprendidos por un
público diverso. Generalmente, lo que ocurre es la saturación de fuentes con
diferentes niveles de calidad y confianza, mezclando hechos y opiniones. La alta
politización de la pandemia en Bolivia generó mayor desinformación.
Existe el reto de continuar informando y promoviendo la participación de las
partes interesadas en la toma de decisiones para proyectos que impactan sus
vidas y medios de subsistencia en medio de las restricciones. La respuesta obvia
parecería ser poner los datos en línea y esperar a que la comunidad afectada lea
y responda. Desafortunadamente es un completo fracaso en los casos en que las
comunidades tienen acceso limitado o nulo a internet, o escasas habilidades para
acceder a la información.
12. La banca multilateral, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el
Banco Mundial, deberán contribuir en la reactivación económica de Bolivia para
encarar la crisis y en la mitigación de los efectos que está dejando la pandemia.
Esta reactivación se realizará —entre otros— a través del impulso a proyectos de
infraestructura. Existe un desafío muy importante, pues el país, el gobierno y la
sociedad civil están ante el reto de aprobar y apoyar proyectos que impulsen la
reactivación sin aumentar el impacto ambiental y social. Esto significa cumplir
normas locales, pero también de las organizaciones. El propio BID viene informando
desde hace años los problemas que enfrenta dentro de la organización y con los
gobiernos de contraparte para cumplir con la normativa social y ambiental.
No se puede olvidar que esta organización está en un proceso de transformación
interna con el cambio de sus máximos ejecutivos y la aprobación —como resultado
de largos procesos— de políticas que podrían beneficiar al sector. Su cumplimiento
e implementación puede ser demorado como producto de la propia burocracia
interna.