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Préstamos de las instituciones financieras de desarrollo en Perú
dedicadas a desarrollar herramientas
que permitan también la contratación
de pueblos indígenas o la coordinación
con las mismas organizaciones indígenas
para identificar a aquellas personas
que pueden insertarse en los trabajos
ofrecidos.
En la misma línea, en el caso de Proregión,
el proyecto se desarrolla en un área de
influencia directa e indirecta a pueblos
indígenas, razón por la que deben
aplicarse consultas y relacionamiento
socioculturalmente adecuado. Lo que no
queda claro es si se trata de la consulta
previa libre e informada o solo espacios
informativos, donde no se recogen las
exigencias de las comunidades, con
lo que se estaría debilitando aún más
el derecho de los pueblos indígenas.
Es preocupante que se defina una
herramienta menor a la consulta sin antes
presentar un documento de evaluación
y resultados donde se verifique que
realmente las comunidades no sufrirán
impactos.
En el caso de los fondos proporcionados
por el BID, se puede encontrar una historia
parecida. Debido a que los fondos aún no
se están implementando, no hay mucho
que se pueda decir alrededor de los
derechos vulnerados. No obstante, de
manera preventiva, se puede observar
la forma en que el banco se relaciona
con los pueblos indígenas. Es necesario
que los fondos, proyectos y programas
que busquen el cumplimiento del Pacto
de Leticia contengan procesos de
participación vinculantes, que respeten las
estructuras organizativas y los procesos
establecidos por los propios beneficiarios,
de manera que las organizaciones de la
sociedad civil y los pueblos indígenas
puedan influir en la construcción del
proceso y las propuestas, así como en
la toma de decisiones. Esta sería la única
manera de asegurar que las acciones que
son parte del Pacto, en especial aquellas
relacionadas a bioeconomía, cuenten con
la visión y el conocimiento de los pueblos
indígenas, las mujeres y la sociedad
civil en general, y no sea un proceso
unidireccional propuesto por el banco.
Por último, es importante señalar lo
relacionado al acceso de información al
momento de rastrear los préstamos. La
información presentada en este estudio
se realiza a través de un esfuerzo de
recolectar distintos documentos en
páginas del banco y en páginas de las
entidades gubernamentales peruanas
correspondientes, como el Ministerio
de Economía y Finanzas, así como
de solicitudes de información bajo el
derecho de acceso a la información de
la ley peruana. Pese a ello, la información
sigue siendo escasa o confusa para la
ciudadanía. La mayoría de las veces
las solicitudes de información enviadas
regresaban a la página oficial del banco,
cuyos documentos suelen estar en
archivos difíciles de acceder.
El BID cuenta con una plataforma en la
que se puede acceder a datos abiertos
de los créditos que aprueba por país,
con documentos anexos y detalles de
estas operaciones. Asimismo, tiene una
política de accesibilidad y se ha suscrito
a la Iniciativa Internacional para la
Transparencia de la Ayuda. Sin embargo,
en los temas de cláusulas ambientales
y de derechos humanos, la información
suele ser bastante escasa. Usualmente,
el banco proporciona datos sobre el perfil
del proyecto: los objetivos, el equipo
encargado de la operación, el organismo
o entidad ejecutora, el plan financiero, la
justificación de la acción, los beneficiarios,
los resultados esperados, los aspectos
técnicos, los riesgos ambientales y el
cronograma, pero acceder a conocer
los posibles impactos y las medidas
socioambientales determinadas por el
BID es complicado.
Por otro lado, en relación con los
préstamos financiados por el Banco
Mundial, se ha podido evidenciar que
estos se enfocan en el sector social,
donde se emplea el uso de las tecnologías
de información para implementar líneas
de ayuda, sistemas de comunicación
e infraestructura. Ello, en definitiva,
beneficiará a la población peruana en
su totalidad, en específico a los sectores
vulnerables en situaciones de emergencia.