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Préstamos del BID durante la pandemia de la COVID-19: caso Bolivia
El BID afirma cumplir la norma, su norma y la del país, y bajo ese mecanismo
aprobaría los proyectos. Ese cumplimiento puede no significar un real
compromiso ni de la institución ni de cada uno de sus funcionarios con los temas
medioambientales y sociales, debido a que estos suelen retrasar aprobaciones,
ejecuciones o desembolsos. No olvidemos que la banca multilateral sigue siendo
siempre banca. No necesariamente las metas financieras —que en definitiva son los
negocios del Banco— soportan los temas sociales y ambientales. Un seguimiento
al accionar interno del Banco a través de mayor acceso a la información de esos
procesos podría generar presión y otro comportamiento.
13. La banca multilateral y la ayuda para el desarrollo en general actúa en el país bajo
un nivel marcado de subordinación al «prestatario», lamentablemente entendido
solo como el circunstancial gobierno nacional respectivo, en desmedro de la
población. La «colocación» de créditos para la ampliación de la cartera se prioriza
tanto por las facilidades que significa la contratación como por la visibilidad de los
resultados. Un hospital o una carretera se ven; una reforma de política, no. Por ello,
es necesario fortalecer los mecanismos de consulta y de acción de la sociedad
civil como guardiana y vigilante de los procesos de ayuda para el desarrollo.
Las medidas de apoyo financiero deberían condicionarse a la consecución
de mejoras ambientales a través de compromisos más firmes; por ejemplo, el
seguimiento al cumplimiento de agendas nacionales e internacionales al respecto
y una actuación más enérgica en sectores altamente contaminantes como la
minería en Bolivia.
En este momento, la lucha contra la corrupción se debe priorizar a la par que
la respuesta sanitaria. La emergencia requiere que la mitigación del riesgo de
corrupción se incorpore en el apoyo de los donantes para evitar mayores daños a
la población beneficiaria en particular y al país en general. Propuestas de políticas
de protocolos de acción acordadas por IFD frente a situaciones de riesgos y de
crisis atípicas como la vivida por la pandemia ayudarían a futuro.
14. En momentos de crisis, cuando las prioridades están relacionadas con la atención
a la emergencia, es altamente probable que se olvide el rol de la sociedad civil
en los esfuerzos contra la corrupción. Es necesario sistematizar y difundir el rol de
OSC en los sistemas de salud pública en otros países, regiones y crisis de salud;
por ejemplo, como en las funciones de monitoreo y rendición de cuentas.
15. La novedad de la pandemia de COVID-19 ha paralizado al mundo entero y ha
logrado que muchos países económicamente grandes y poderosos reaccionan
lento y con numerosos fallos ante sus efectos. El principal aprendizaje debiera
ser desarrollar datos, agendas mínimas, protocolos de acción generales y
específicos sectoriales, frente al desencadenamiento de pandemias globales. La
tarea inmediata debiera ser la aprobación de esos instrumentos basados en los
aprendizajes de la experiencia, para tener listos y utilizarlos en los procesos de
reactivación pospandemia.