29 Préstamos de las instituciones financieras de desarrollo en Perú Los instrumentos de política económica implementados en el plan se enfocan en cuatro ejes de acción: i) atención inmediata a la emergencia, en la cual se busca fortalecer los sistemas de salud, realizar acciones de limpieza, garantizar el orden público y brindar ayuda humanitaria; ii) soporte económico a las familias vulnerables, que corresponde a la entrega de subsidios a hogares, alivio tributario, liquidez por medio de fondos previsionales y CTS, y continuidad de la operatividad de entidades públicas; iii) soporte a empresas, principalmente las mypes, lo que comprende el subsidio a la planilla, el aplazamiento del depósito de la CTS, aplazamiento de pagos de impuestos y liquidez por liberación de cuenta de detracciones, y iv) garantizar la cadena de pagos y brindar apoyo y soporte a la economía. En este eje destacan los programas de garantías de créditos y las medidas de gasto público de mantenimiento de infraestructura e inversión. En ese sentido, el Plan Económico frente a la COVID-19 implementado en Perú es uno de los planes económicos de mayor magnitud de la región y entre los países emergentes. Para abordar los desafíos económicos y sociales planteados por la pandemia, los Gobiernos de diversos países están realizando medidas fiscales de gran tamaño. Por ejemplo, implementan medidas de política fiscal «por encima de la línea», asociadas al gasto público adicional, subvenciones de capital y transferencias específicas, así como medidas tributarias. Por otro lado, se realizan medidas de política fiscal «por debajo de la línea», que incluyen créditos y/o garantías gubernamentales para créditos a empresas. De esta manera, los países emergentes han adoptado, en promedio, medidas fiscales por 5.1 % del PBI (de los cuales, 2.0 % del PBI corresponden a medidas «por debajo de la línea»), mientras que países avanzados y países del G20 han adoptado, en promedio, medidas fiscales por 19.8 % del PBI (10.9 % del PBI de medidas «por debajo de la línea») y 12.1 % del PBI (6.4 % del PBI de medidas «por debajo de la línea»), respectivamente. Entre estas respuestas de política destaca el plan de Perú como uno de los más grandes entre economías emergentes, por un monto equivalente a 20.0 % del PBI. El plan está compuesto con medidas «por encima de la línea», de 6.9 % del PBI35; medidas «por debajo de la línea», de 10.7 % del PBI36, y otras medidas por 2.3 % del PBI37. De forma complementaria, se puso en marcha un paquete de medidas de mitigación de los impactos del confinamiento con los siguientes pilares: i) la movilización de recursos fiscales para enfrentar a la emergencia sanitaria; ii) la distribución de apoyos financieros a las familias peruanas para mitigar el impacto del confinamiento sobre su capacidad de generar ingresos, que se han extendido progresivamente hasta alcanzar a casi toda la población, con la única excepción de aquellos hogares que han mantenido empleos formales; iii) apoyos a las empresas mediante subsidios a la planilla y garantías de crédito orientados a evitar que los problemas de liquidez que están experimentando actualmente desemboquen en una oleada de insolvencias y en el colapso del sistema de pagos; iv) una política monetaria expansiva con una reducción de 200 pb en la tasa de referencia hasta el 0.25 %, su mínimo histórico (BID, 2020). En ese marco, las medidas adoptadas por el Perú frente a la COVID-19 generaron problemas en relación con el crecimiento económico del país. Por ese motivo, las IFD que más han aportado en el financiamiento de proyectos en Perú durante la crisis provocada por la COVID-19 fueron la CAF, el Banco Mundial y el BID, a través de operaciones orientadas al desarrollo del país en cuestiones esenciales como economía, infraestructura, agua, saneamiento, entre otros.

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