43 Préstamos de las instituciones financieras de desarrollo en Perú que generan diferentes perjuicios. Los recursos naturales como el aire, el agua, el suelo y la flora se verán sumamente contaminados en la etapa de construcción. Adicionalmente, las actividades de mejora de las vías, al limpiar o demoler infraestructura existente, perjudicaría y destruiría muchos espacios forestales por las acciones de desbosque y desbroce. En consecuencia, los ecosistemas y hábitats circundantes a esos espacios, desaparecerían o se verían afectados (DAR, 2021). En cuanto a los impactos sociales negativos, la alteración de los recursos naturales descritos previamente serían perjudiciales para las actividades cotidianas que realizan las poblaciones aledañas a las zonas previstas para la 6.3. ejecución del programa. En ese sentido, existe también la posibilidad de que se generen invasiones, incluso desde antes de la ejecución del proyecto, por las oportunidades que trae consigo el programa. Para lograr ello, un grupo de personas empezará a deforestar las zonas aledañas y desencadenaría no solo en la eliminación de la capacidad de almacenamiento del carbono, sino también en un cambio de ecosistema que, por consiguiente, originaría un brote de enfermedades infecciosas. De igual manera, se debe afirmar que el programa podría potenciar actividades ilegales como narcotráfico o la minería ilegal, a causa de la mejora y el mantenimiento de las vías que, en definitiva, resulta perjudicial (DAR, 2021). Sobre los préstamos de bioeconomía y su vinculación con el Pacto de Leticia El Pacto de Leticia se firmó en 2019 por los países amazónicos, con el objetivo de enfrentar la situación ambiental provocada por los incendios producidos en la Amazonía (DAR, 2021). Ello, en primera instancia, puede ser beneficioso; sin embargo, como no se desarrolló en el marco de un proceso de diálogo multiactor, ni recogieron los desafíos políticos que han agudizado la crisis socioambiental en la región, el Pacto presenta contradicciones de fondo que deben mejorarse. En esa misma línea, este año se llevó a cabo la III Cumbre Presidencial del Pacto de Leticia, donde se anunció la aprobación de la iniciativa financiera del BID sobre el «Financiamiento para el desarrollo sostenible y bioeconomía para la Amazonía» por parte del Fondo Verde del Clima (GCF, por sus siglas en inglés). Este fondo tiene como objetivo «movilizar a la inversión privada en bionegocios y en la gestión de los bosques, proporcionando financiación e incentivos para promover la valoración del capital natural y de los activos forestales sostenibles en los mercados de Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam» (DAR, 2021). El fondo del BID consta de USD 20 millones y se enfocaría en cuatro áreas prioritarias en la Amazonía: 1) bioeconomía, 2) gestión sostenible de la agricultura, 3) complementariedad de la ganadería y la gestión sostenible de los bosques y 4) infraestructura sostenible. Para hacer posible los objetivos del préstamo, el presidente del BID mencionó la necesidad de sinergias de diferentes empresas con objetivos y actividades similares. Por otro lado, y con la misma lógica de la bioeconomía, en el caso de Perú, el BID aprobó un préstamo al Gobierno peruano por USD 50 millones, denominado

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