48
Préstamos de las instituciones financieras de desarrollo en Perú
En definitiva, la implementación de estos
proyectos demuestra que es necesaria
una infraestructura adecuada para
que el Estado pueda brindar servicios
básicos a la ciudadanía más vulnerable.
En ese sentido, es importante que la
infraestructura que se implemente a
partir de estos proyectos sea sostenible
y la fiscalización de implementar las
mejores
prácticas
socioambientales
en cada sector queda en manos del
Banco Mundial. Como bien ha afirmado
Montgomery (2015), la infraestructura
sostenible no solo permite un desarrollo
económico sólido, la creación de empleo
y la compra de bienes y servicios locales,
sino que también mejora la calidad de
vida de los ciudadanos, aumenta los
impactos positivos (beneficios), ayuda
a proteger nuestros recursos naturales
vitales y el medio ambiente, y promueve
un uso más eficaz y eficiente de los
recursos financieros. Adicionalmente,
se debe mencionar que no se pudo
disponer de mucha información sobre
estos préstamos, porque en la web
de la institución no se encontraron
documentos.
La CAF, por su lado, ha financiado recursos
no reembolsables para apoyar al sector
salud y a las actividades de reactivación
económica para las empresas pequeñas,
medianas y grandes, así como al comercio
exterior. Existe un riesgo respecto a
la gestión y el diseño de políticas por
parte del Gobierno peruano a partir del
dinero de esos recursos. Puede suceder
que el monto no sea destinado para
la reactivación de la economía, sino
para actividades que solo beneficien
a las autoridades o a otros sectores
económicos. Así, las actividades a realizar
deben enfocarse en las medianas y
pequeñas empresas que se han visto
sumamente afectadas por la pandemia y
la recesión económica peruana.
A continuación, se muestra un cuadro
con la recopilación de los préstamos
desembolsados por las instituciones
financieras en el marco de la pandemia de
la COVID-19, lo que nos arroja un total de
USD 13 758 317 826.00. Frente a una suma
tan grande de dinero, es fundamental
que, desde diferentes sectores, como el
estatal, la sociedad civil y la ciudadanía
en general, se vigilen las acciones del
Gobierno peruano frente a los proyectos
y se busque fomentar la participación en
la toma de decisiones.