política que impidió los acuerdos necesarios para que la Asamblea Legislativa Plurinacional apruebe los créditos. La historia de la relación del BID con Bolivia, muestra que en momentos de crisis el organismo tuvo un rol protagónico en el planteamiento de posibles soluciones que vinieron acompañadas de financiamiento. Durante la pandemia, no se produce la misma situación. Por ello la política pública implementada por el gobierno transitorio fue realizada por la emisión de numerosos decretos supremos a lo largo del 2020. De igual forma la debilidad institucional de las entidades bolivianas encargadas, expresada en el cambio de funcionarios encargados, significó problemas a la hora de viabilizar los créditos y numerosas demoras en los mismos. Flexibilización en un contexto de fragilidad institucional. Las circunstancias sin precedentes de la crisis de salud combinadas con las debilidades preexistentes en el país aumentaron la posibilidad de actos de corrupción y de falta de transparencia. Durante los primeros meses de la pandemia los organismos internacionales en Bolivia -como lo habían acordado antes en la reunión del Grupo de Trabajo Conjunto de Cumbres de la OEAanuncian al Gobierno la posibilidad de flexibilizar el destino de los recursos de operaciones ya aprobadas. El primer redireccionamiento -el único que se hizo público- derivó en un escándalo de presunta corrupción con implicaciones incluso de orden diplomático28. El caso de los respiradores29 El 16 de abril de 2020, el ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, informó que los organismos internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo autorizaron al gobierno de Bolivia a hacer uso de los créditos que estaban destinados a inversión en obras de infraestructura, para combatir la propagación del coronavirus (Bolivia Emprende, 2020). El 14 de mayo de 2020, la Representación del Banco Interamericano de Desarrollo en Bolivia anunció que se había financiado la compra y traslado desde Barcelona de 170 ventiladores para atender pacientes con COVID-19 en estado crítico por un monto de casi cinco millones de dólares. El comunicado del BID hace referencia a un “redireccionamiento” de recursos que llegarían hasta los 82 millones de dólares “para la provisión de equipamiento médico y adquisición de insumos a utilizar en la lucha contra la pandemia” (BID, 2020 f). El comunicado especificaba que la compra se realizaba con cargo a esos recursos. Según notas de prensa posteriores (Are, 2020) el redireccionamiento se realizó con cargo al proyecto Programa de Mejora en la Accesibilidad a los Servicios de Salud Materna y Neonatal en Bolivia.30 Dos días después, la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva se declaró en estado de emergencia tras denunciar que los equipos comprados con financiamiento del BID no eran para terapia intensiva (Opinión, 2020). A esta primera denuncia se sumaron otras que anunciaban un presunto sobreprecio en la adquisición. (El Pais, 2020) El BID distribuyó el 18 de 28 El procurador del Estado aseguró que la oficina del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Bolivia se negó a proporcionar información en torno a su no objeción a la compra de respiradores con supuesto sobreprecio, alegando inmunidad diplomática. 29 El caso de los respiradores representa un caso emblemático en el tratamiento de recursos COVID y en las reacciones de los gobiernos y de los políticos del país frente a las banca multilateral. 30 BID 4612 BL-BO ó BO-L1198 : Programa de Mejora en la Accesibilidad a los Servicios de Salud Materna y Neonatal en Bolivia. 43

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