9 Préstamos del BID durante la pandemia de la COVID-19: caso Ecuador Internacional de Reconstrucción y Fomento, la Corporación Financiera Internacional, el Organismo Internacional de Garantía de Inversiones y el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones. El Fondo Monetario Internacional es otra de las IFD más relevantes, al igual que los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo, el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo, el Banco Islámico de Desarrollo y el Banco Interamericano de Desarrollo (Coalición para los Derechos Humanos en el Desarrollo, 2021). A inicios del 2020, con la rápida expansión de la COVID-19, las IFD se encontraron con un reto sin precedentes: apoyar a las naciones y a los mercados nacionales e internacionales ante los efectos de un choque externo provocado por el cierre total o parcial de países y ciudades enteras. La recuperación económica de los países en vías de desarrollo y el fortalecimiento de sus economías fueron colocados como asuntos prioritarios (González Migueles, 2021). Adicionalmente, la protección del empleo y apoyo a las pequeñas y medianas empresas se volvió otro elemento de importancia para estas instituciones, ya que juegan un papel fundamental en la economía, especialmente en la de los países en vías de desarrollo (Mejía & Aznar, 2020). Las IFD globales han tomado medidas para apoyar a los países de bajos ingresos para que reduzcan los impactos de la pandemia. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha respondido acorde a las circunstancias y pidió a los Estados con mayor fortaleza económica «cumplir con su parte» cuando se trate de apoyar a los Estados que no pueden gestionar las deudas adquiridas. En adición, este organismo multilateral aprobó un paquete de reformas que prioriza el acceso a asistencia financiera sin intereses y brinda protección frente a las deudas que los Estados no pueden gestionar. Solo en el 2020 la asistencia financiera brindada por el FMI a 50 países de bajos ingresos llegó a los USD 13 000 millones, lo que supera el promedio anual por aproximadamente USD 11 000 millones. Además, concedió un alivio de por lo menos USD 739 millones al servicio de la deuda en forma de donación a 29 de los países miembros más pobres. Cabe destacar que la mayoría de las ayudas financieras brindadas por el FMI se produjeron en la capacidad de desembolsos de emergencia con condicionalidad limitada y centrada en garantizar el uso transparente de los fondos para atender las necesidades generadas por la pandemia (Fondo Monetario Internacional, 2021). De la misma manera, el Banco Mundial supo reaccionar ante las condiciones sin precedentes que se dieron como resultado de la COVID-19. Es así que enfocó su trabajo en cuatro objetivos: salvar vidas, proteger a los pobres y vulnerables, ayudar a salvar los empleos y las empresas, y trabajar para contribuir a una recuperación más resiliente. Como el nombre de las etapas indica, estas tienen el objetivo de fortalecer los sectores más afectados por la pandemia —salud, social, económico—, mientras que la tercera esfera está enfocada más a las capacidades de sostenibilidad a largo plazo de los proyectos que se financiarán. Cada una de estas etapas está dividida en tres que son etapa de alivio, reestructuración y etapa de recuperación resiliente (Banco Mundial, 2020). Al igual que el FMI, el Banco Mundial aprobó mecanismos de desembolso rápido para ayudar a las economías más frágiles, al mismo tiempo que comenzó a ejecutar proyectos con miras a fortalecer las necesidades sanitarias inmediatas y la rápida recuperación económica. Inicialmente, se estimó que al menos USD 160 000 millones serían destinados a respaldar las respuestas de los países ante la COVID-19 a través de nuevas operaciones, reestructuración de las ya existentes, activación de medidas de apoyo en caso de catástrofes y el apoyo directo al sector privado. Desde el inicio de la pandemia de la COVID-19 hasta el 31 de diciembre del 2020 el Banco Mundial aprobó, a través del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, cinco líneas de crédito para el Ecuador. El principal receptor fue el Ministerio

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