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Préstamos del BID durante la pandemia de la COVID-19: caso Bolivia
Esta crisis marca un hito porque viene
precedida de una época de rápido
crecimiento económico, pero también
de rápido endeudamiento externo. «La
región en conjunto triplicó su nivel de
endeudamiento externo entre 1975 y 1980,
y varios países superaron con creces
ese volumen. Esta dinámica no tenía
precedente cercano, dado el bajo acceso
a recursos externos que la región exhibía
hasta 1975» (CEPAL, 2014).
Los años posteriores están enmarcados
por las iniciativas destinadas a encontrar
salidas a la crisis y que conducen los nuevos
términos de la deuda existente con la banca
comercial y el retorno del financiamiento
externo. En primera instancia la respuesta
más común de los países endeudados
fue la negociación con sus acreedores
de forma individual. Recién en 1985 se
anuncia el Plan Baker, «que incluyó un
ajuste estructural encabezado por el Banco
Mundial, mejores condiciones financieras y
modestos recursos adicionales» (CEPAL,
2014, p. 39).
El objetivo general del Plan Baker fue
«crecer para pagar» intentando movilizar
mayor flujo de recursos financieros a los
países endeudados a través de los bancos
comerciales y las agencias multilaterales.
Por distintas razones, en una primera fase,
el Plan no tuvo los resultados esperados
y no consiguió impulsar el crecimiento
económico de los países endeudados,
por lo que debió plantearse un segundo
Plan, que añadió canjes de deuda, bonos
de salida con tasas de interés más bajas y
recompras de la deuda. Finalmente, siete
años después de iniciada la crisis, llegó
el Plan Brady, que incluyó una reducción
de los saldos de la deuda y fue sucedida
poco después por un renovado acceso al
financiamiento externo privado.
A este punto es bueno referirse a la Iniciativa
de las Américas.13 Primero, porque se incluye
el estímulo a programas ambientales como
exigencia dentro de la propuesta general de
reducción y reestructuración de la deuda
externa bilateral de los Estados Unidos con
los países beneficiarios, y segundo por la
inclusión del BID como un organismo que
apoye los esfuerzos para reducir la deuda
externa. Bolivia firma un acuerdo marco con
EE. UU., incluso antes de que se aprobara
la Iniciativa.
La deuda soberana externa de largo plazo
total de los países en desarrollo (sin incluir
la financiada por el FMI) aumentó brusca y
considerablemente durante la década de
1990, pero desde finales de esa década se
ha mantenido básicamente sin variación
(BID, 2006). El aumento en el caso de
Bolivia tiene relación con la necesidad de
recursos para las reformas.
A partir de 1997, la iniciativa HIPC (siglas
que provienen del inglés heavily indebted
poor countries) da a Bolivia el alivio de la
deuda pública con la condonación de 76014
millones de dólares en términos nominales.
«En septiembre de 1997 se aprobó el
denominado “punto de decisión”, es decir el
momento en que los directorios ejecutivos
del FMI y del BM determinaron que el país
estaba habilitado para recibir asistencia,
en base a un análisis de viabilidad de la
deuda y un historial de tres años de buenos
resultados en la aplicación de programas de
ajuste respaldados por ambas instituciones.
En septiembre de 1998 Bolivia alcanzó el
“punto de cumplimiento”, momento en el
que los directorios ejecutivos del FMI y el
BM decidieron que el país había cumplido
las condiciones para recibir asistencia en el
marco de la Iniciativa» (Banco Central de
Bolivia, 2008).
Justo el mismo año, el Directorio Ejecutivo
del BID aprobó fondos por un total de 16
millones de dólares para un programa
especial destinado a mejorar la capacidad
de los países de los grupos C y D para
utilizar eficientemente el financiamiento
del Banco.
13. Iniciativa presentada por el presidente de los Estados Unidos George Bush el 27 de junio de 1990 estableciendo tres pilares: la liberalización del
comercio, promoción de las inversiones y reducción de la deuda.
14. Dato del BCB en el boletín informativo 166 de 2008.