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Préstamos de las instituciones financieras de desarrollo en Perú
Los instrumentos de política económica
implementados en el plan se enfocan
en cuatro ejes de acción: i) atención
inmediata a la emergencia, en la cual se
busca fortalecer los sistemas de salud,
realizar acciones de limpieza, garantizar
el orden público y brindar ayuda
humanitaria; ii) soporte económico a las
familias vulnerables, que corresponde a
la entrega de subsidios a hogares, alivio
tributario, liquidez por medio de fondos
previsionales y CTS, y continuidad de la
operatividad de entidades públicas; iii)
soporte a empresas, principalmente las
mypes, lo que comprende el subsidio a
la planilla, el aplazamiento del depósito
de la CTS, aplazamiento de pagos de
impuestos y liquidez por liberación de
cuenta de detracciones, y iv) garantizar
la cadena de pagos y brindar apoyo
y soporte a la economía. En este eje
destacan los programas de garantías de
créditos y las medidas de gasto público
de mantenimiento de infraestructura e
inversión.
En ese sentido, el Plan Económico frente
a la COVID-19 implementado en Perú es
uno de los planes económicos de mayor
magnitud de la región y entre los países
emergentes. Para abordar los desafíos
económicos y sociales planteados por
la pandemia, los Gobiernos de diversos
países
están
realizando
medidas
fiscales de gran tamaño. Por ejemplo,
implementan medidas de política fiscal
«por encima de la línea», asociadas al
gasto público adicional, subvenciones
de capital y transferencias específicas, así
como medidas tributarias. Por otro lado,
se realizan medidas de política fiscal «por
debajo de la línea», que incluyen créditos
y/o garantías gubernamentales para
créditos a empresas.
De esta manera, los países emergentes
han adoptado, en promedio, medidas
fiscales por 5.1 % del PBI (de los cuales, 2.0
% del PBI corresponden a medidas «por
debajo de la línea»), mientras que países
avanzados y países del G20 han adoptado,
en promedio, medidas fiscales por 19.8 %
del PBI (10.9 % del PBI de medidas «por
debajo de la línea») y 12.1 % del PBI (6.4
% del PBI de medidas «por debajo de
la línea»), respectivamente. Entre estas
respuestas de política destaca el plan de
Perú como uno de los más grandes entre
economías emergentes, por un monto
equivalente a 20.0 % del PBI. El plan está
compuesto con medidas «por encima de
la línea», de 6.9 % del PBI35; medidas «por
debajo de la línea», de 10.7 % del PBI36, y
otras medidas por 2.3 % del PBI37.
De forma complementaria, se puso
en marcha un paquete de medidas
de mitigación de los impactos del
confinamiento con los siguientes pilares:
i) la movilización de recursos fiscales para
enfrentar a la emergencia sanitaria; ii) la
distribución de apoyos financieros a las
familias peruanas para mitigar el impacto
del confinamiento sobre su capacidad de
generar ingresos, que se han extendido
progresivamente hasta alcanzar a
casi toda la población, con la única
excepción de aquellos hogares que han
mantenido empleos formales; iii) apoyos
a las empresas mediante subsidios a la
planilla y garantías de crédito orientados
a evitar que los problemas de liquidez
que están experimentando actualmente
desemboquen en una oleada de
insolvencias y en el colapso del sistema
de pagos; iv) una política monetaria
expansiva con una reducción de 200 pb
en la tasa de referencia hasta el 0.25 %, su
mínimo histórico (BID, 2020).
En ese marco, las medidas adoptadas
por el Perú frente a la COVID-19
generaron problemas en relación con el
crecimiento económico del país. Por ese
motivo, las IFD que más han aportado
en el financiamiento de proyectos en
Perú durante la crisis provocada por
la COVID-19 fueron la CAF, el Banco
Mundial y el BID, a través de operaciones
orientadas al desarrollo del país en
cuestiones esenciales como economía,
infraestructura, agua, saneamiento, entre
otros.