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Préstamos de las instituciones financieras de desarrollo en Perú
que generan diferentes perjuicios. Los
recursos naturales como el aire, el agua,
el suelo y la flora se verán sumamente
contaminados en la etapa de construcción.
Adicionalmente, las actividades de
mejora de las vías, al limpiar o demoler
infraestructura existente, perjudicaría y
destruiría muchos espacios forestales por
las acciones de desbosque y desbroce.
En consecuencia, los ecosistemas y
hábitats circundantes a esos espacios,
desaparecerían o se verían afectados
(DAR, 2021).
En cuanto a los impactos sociales
negativos, la alteración de los recursos
naturales descritos previamente serían
perjudiciales
para
las
actividades
cotidianas que realizan las poblaciones
aledañas a las zonas previstas para la
6.3.
ejecución del programa. En ese sentido,
existe también la posibilidad de que
se generen invasiones, incluso desde
antes de la ejecución del proyecto, por
las oportunidades que trae consigo el
programa. Para lograr ello, un grupo
de personas empezará a deforestar las
zonas aledañas y desencadenaría no
solo en la eliminación de la capacidad
de almacenamiento del carbono, sino
también en un cambio de ecosistema
que, por consiguiente, originaría un brote
de enfermedades infecciosas. De igual
manera, se debe afirmar que el programa
podría potenciar actividades ilegales
como narcotráfico o la minería ilegal, a
causa de la mejora y el mantenimiento
de las vías que, en definitiva, resulta
perjudicial (DAR, 2021).
Sobre los préstamos de bioeconomía y
su vinculación con el Pacto de Leticia
El Pacto de Leticia se firmó en 2019 por
los países amazónicos, con el objetivo
de enfrentar la situación ambiental
provocada por los incendios producidos
en la Amazonía (DAR, 2021). Ello, en
primera instancia, puede ser beneficioso;
sin embargo, como no se desarrolló
en el marco de un proceso de diálogo
multiactor, ni recogieron los desafíos
políticos que han agudizado la crisis
socioambiental en la región, el Pacto
presenta contradicciones de fondo que
deben mejorarse.
En esa misma línea, este año se llevó
a cabo la III Cumbre Presidencial del
Pacto de Leticia, donde se anunció la
aprobación de la iniciativa financiera del
BID sobre el «Financiamiento para el
desarrollo sostenible y bioeconomía para
la Amazonía» por parte del Fondo Verde
del Clima (GCF, por sus siglas en inglés).
Este fondo tiene como objetivo «movilizar
a la inversión privada en bionegocios y en
la gestión de los bosques, proporcionando
financiación e incentivos para promover
la valoración del capital natural y de los
activos forestales sostenibles en los
mercados de Brasil, Bolivia, Colombia,
Ecuador, Guyana, Perú y Surinam» (DAR,
2021).
El fondo del BID consta de USD 20
millones y se enfocaría en cuatro áreas
prioritarias en la Amazonía: 1) bioeconomía,
2) gestión sostenible de la agricultura,
3) complementariedad de la ganadería
y la gestión sostenible de los bosques y
4) infraestructura sostenible. Para hacer
posible los objetivos del préstamo, el
presidente del BID mencionó la necesidad
de sinergias de diferentes empresas con
objetivos y actividades similares.
Por otro lado, y con la misma lógica de la
bioeconomía, en el caso de Perú, el BID
aprobó un préstamo al Gobierno peruano
por USD 50 millones, denominado