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Préstamos de las instituciones financieras de desarrollo en Perú
Estado y de organismos multilaterales.
También se adicionan aportes del sector
empresarial a través de fideicomisos,
otros instrumentos de largo plazo, bonos
u otras obligaciones de renta fija con
garantía del Estado (Rodríguez, 2013).
Las IFD son un actor importante para
la región porque proveen dos insumos
escasos cuando las fuentes privadas
se retraen. Por un lado, otorgan
financiamiento de mediano y largo plazo
a los sectores público y privado en
países con mercados financieros poco
desarrollados y con restringido acceso
al mercado mundial. Por otro lado, con
el financiamiento proveen dólares a una
región con cuentas corrientes externas
deficitarias y necesitadas de divisas. Algo
importante que se debe mencionar sobre
ellos es que instituciones como el BID
y la CAF tienen la capacidad de realizar
una acción colectiva para la concertación
de programas y políticas que traten
temas comunes como medio ambiente,
seguridad
ciudadana,
democracia,
migraciones, transparencia y salud. En
la actualidad, estos dos son los bancos
regionales con mayor presencia, ya que
el Banco Mundial (BM) se está retirando
progresivamente para enfocarse en otras
regiones, principalmente en África (Poli,
2020).
Frente a la crisis económica, debido a
las medidas de restricción para enfrentar
la pandemia, los Gobiernos recurrieron
a las IFD para recibir su apoyo. Aún
no se conoce la magnitud exacta y la
duración que tendrá la crisis causada por
la pandemia en el mundo. De acuerdo
con el Instituto Nacional de Estadística e
Informática, el PIB se contrajo un 3.4 % y
30.2 % en el primer y segundo trimestre
de 2020, respectivamente (BID, 2020).
Esto trae severas consecuencias sobre
los niveles de desempleo, el consumo de
los hogares, la inversión de las empresas,
las exportaciones y los ingresos de
los Gobiernos. Ante la contracción
económica, los Gobiernos han centrado
sus esfuerzos en mitigar los impactos
inmediatos
utilizando
instrumentos
como transferencias monetarias a la
población vulnerable; créditos y garantías
a empresas para evitar que quiebren y
puedan mantener el empleo, y el refuerzo
de la infraestructura y la capacidad de sus
sistemas de salud.
Los Gobiernos de la región han lanzado una
serie de medidas específicas que tienen
como brazo ejecutor a las instituciones
financieras de desarrollo nacionales, en
cooperación con los sistemas financieros
locales y los organismos financieros
regionales y multilaterales. En América
Latina y el Caribe, esta cooperación se
da a través de CAF (Banco de Desarrollo
América Latina), Fonplata (Banco de
Desarrollo), Caribbean Development
Bank, Banco Centroamericano de la
Integración Económica (BCIE), Banco
Latinoamericano de la Exportaciones
(Bladex) y el Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), así como con los bancos
de desarrollo extrarregionales de países
desarrollados.
En general, las medidas adoptadas por
los bancos de desarrollo están alineadas
a lo dispuesto por los Gobiernos, con
énfasis en las unidades productivas más
pequeñas. A diferencia de crisis pasadas,
debido a la naturaleza de esta situación
inédita, un sector que ha recibido gran
atención ha sido el de salud, es decir,
empresas y entidades que brindan
servicios de salud, empresas que
producen materiales sanitarios, así como
soluciones tecnológicas para el monitoreo
y control de la COVID-19. Esta crisis es
un desafío para los implementadores
de política económica y, en particular,
para nuestras instituciones financieras de
desarrollo, como instrumentos de política
de financiamiento de los países. En
estos momentos complejos, los bancos
de desarrollo demuestran su especial
relevancia en los países, en cumplimiento
con tres de sus roles importantes:
acción contracíclica, descentralización y
dispersión de los recursos, y sostenimiento
del aparato productivo y el empleo.