2. Hallazgos: El caso Bolivia
La pandemia afecta significativamente a la región, sin embargo existe un grupo de países de
mayor vulnerabilidad entre los cuales se encuentra Bolivia junto a Ecuador y Venezuela; su
vulnerabilidad es mayor por la elevada fragilidad interna y sanitaria que exacerba su crisis (BID,
2020 a). Aspectos que son desarrollados más adelante y que muestran que la situación
existente en el país con altos niveles de informalidad, falta de protección social y baja
productividad fueron el escenario ideal para una crisis que profundiza las desigualdades
estructurales.
a. Contexto del país
Situación Política
La situación política boliviana se precipita a una situación de aguda inestabilidad a partir de la
anulación de las elecciones generales del 20 de octubre de 2019 por denuncias de fraude3. El
12 de noviembre Jeanine Añez, 2da. vicepresidente de la Cámara de Senadores, bajo el
argumento de sucesión constitucional asume el gobierno denominado de “transición”. El 24 de
noviembre de 2019 se promulga una ley de convocatoria a nuevas elecciones, estas elecciones
se llevaron a cabo el 18 de octubre del 2020.
Se preveía que las elecciones se realizarían el 3 de mayo, luego el Tribunal Supremo Electoral
(TSE) las posterga bajo el argumento del COVID-19 para el 17 de mayo y posteriormente
mediante un acuerdo con los partidos participantes para el 6 de septiembre. El gobierno de
Añez permaneció hasta el 8 de noviembre del 2020 en medio de una crisis múltiple que disparó
las tensiones políticas, colapsó el sistema de salud y ahondó la crisis económica.
Situación Económica
En 2019, según la CEPAL la economía de Bolivia se ralentizó significativamente, ya que creció
apenas un 2,2%, en comparación con el 4,2% registrado en 2018. Esta pérdida de dinamismo
obedeció por un lado, a la contracción continuada de la producción de hidrocarburos, sumada
a la coyuntura adversa de los precios internacionales, y a la paralización de diversas actividades
como consecuencia de la incertidumbre desencadenada por las elecciones en octubre. El
déficit fiscal del sector público no financiero en 2019 fue equivalente a un 7,2% del PIB, lo cual,
en comparación con el 8,1% del PIB registrado en 2018, supone una reducción, impulsada por
el descenso de la inversión (CEPAL, 2020 a).
Si se considera además los datos de investigaciones4 que refieren que la pobreza
multidimensional en el país es mayor a la que reflejan los datos oficiales monetarios, el
impacto y la atención de los más vulnerables podría traducirse en una crisis sin precedentes
dadas las condiciones de confinamiento que dejaron a estos grupos sin el flujo de ingresos que
necesitan para subsistir, sin redes de apoyo y confinados en espacios de insalubridad.
3
El 10 de noviembre de 2019, la Organización de Estados Americanos publicó un informe preliminarde la auditoría
realizada al proceso electoral y sus hallazgos, mostrando que había vulnerabilidades en el sistema que podrían
haber manipulado los resultados. En su informe la OEA encontró dos servidores ocultos que suministraban datos
alterados en 2019, utilizó la palabra “dolo” para registrar una adulteración del voto popular.
4
El CEDLA consideró que contra la medición tradicional de pobres por ingresos (34% en 2017), la pobreza
multidimensional afectaba al 61% de las y los bolivianos, lo que impacta sobre todo en campesinos y colonos,
trabajadores independientes y proletarios del campo y las ciudades. (CEDLA, 2019)
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