6. Debido a la naturaleza de los beneficios que el Gobierno -tanto el de transición como el en
ejercicio- durante el 2020 estableció como prioridad para los proyectos aprobados por el BID
-sobre todo los bonos- no es posible tener data confiable respecto al número de beneficiarios y
las condiciones de pobreza en la que se encontraban. La pretendida universalidad, encubre
datos sobre los sectores más vulnerables. Tampoco se ha establecido cuánta gente que debió
cobrar no lo hizo o quienes no debían cobrar lo hicieron. En esta materia, falta todavía encarar
la eficiencia de los sistemas de información, la actualización de los datos y la transparencia de
los mismos.
7. Los proyectos en etapa de preparación y operación del BID, como los de toda la banca
multilateral, se enfrentaron a una gran cantidad de dificultades por medidas relacionadas con
el aislamiento y la cuarentena, cierre de fronteras, cierres de departamentos y municipios al
interior del país. Como consecuencia, la imposibilidad de continuar con la ejecución, que
implicó cambios circunstanciales para los ejecutores y beneficiarios, también significó pausas
en el cumplimiento de los planes de seguimiento y monitoreo a temas ambientales y sociales.
La propia organización pidió el repliegue de todos sus funcionarios a la modalidad de trabajo
en casa desde marzo de 2020.
8. La máxima prioridad de los gobiernos -incluido el de Bolivia- fue frenar el avance del virus y
reducir la tasa de infección mediante iniciativas que debían reforzar los sistemas de salud
públicos y adoptar medidas de respuesta socioeconómica. En ese contexto, temas como la
protección del medioambiente y de los derechos de la población indígena, no fueron parte de
la agenda de prioridades.
9. El gobierno está implementando una serie de estímulos para reactivar el crecimiento
económico, que podrían llegar a revertir los logros medioambientales del país por la
contradicción en las propias normas y la imposibilidad de ejercer mayor control. Un ejemplo
son las medidas adoptadas en relación a los alimentos transgénicos.
10. Se omite hablar y actuar con especificidad de la situación de los indígenas en general y en
particular de pueblos indígenas que por la distancia se encontraron ante el abandono de los
niveles de Estado. Ninguna de las medidas aprobadas estableció disposiciones específicas para
los pueblos indígena originario campesinos, que tuvieron que desplazarse desde los territorios
más remotos hacia los centros poblados para acceder a ciertos subsidios, alimentos o
medicamentos.
11. Comunicar los hechos sobre la situación a medida que se desarrollan, así como transmitir
los pasos preventivos necesarios requiere una mezcla de recursos de comunicación que sean
claros, consistentes y fácilmente comprendidos por un público diverso. Generalmente, lo que
ocurre es la saturación de fuentes con diferentes niveles de calidad y confianza, mezclando
hechos y opiniones. La alta politización de la pandemia en Bolivia generó mayor
desinformación.
Existe el reto de continuar informando y promoviendo la participación de las partes interesadas
en la toma de decisiones para proyectos que impactan sus vidas y medios de subsistencia en
medio de las restricciones. La respuesta obvia parecería ser poner los datos en línea y esperar a
que la comunidad afectada lea y responda. Desafortunadamente es un completo fracaso en los
casos en que las comunidades tienen acceso limitado o nulo a Internet o escasas habilidades
para acceder a la información.
47
Seleccionar párrafo de destino3
Añadir a la tabla de contenidos