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Préstamos del BID durante la pandemia de la COVID-19: caso Bolivia
Las medidas de confinamiento optadas
por los diferentes niveles de gobierno para
evitar la propagación del virus acentúan
aún más la vulnerabilidad de los pueblos
indígenas, en diferentes ámbitos:
• Social. Los efectos del cambio
climático como las fuertes sequías,
heladas e incendios en gran parte
de las regiones del país dejaron a las
poblaciones indígenas que habitan en
dichas regiones en una situación crítica
en relación con el acceso a alimentos.
• Económico. Las limitaciones del acceso,
de la producción de los comunarios a
los centros poblados, como también
del abastecimiento de insumos para
su producción, ha generado de cierta
1.3.
manera el desempleo y, por tanto,
la imposibilidad de generación de
ingresos para sus hogares.
• Ambiental. El territorio se ha visto
expuesto al extractivismo ilegal de los
recursos naturales, al ecocidio ante la
quema descontrolada que beneficia al
agronegocio, todo en desmedro de la
producción comunitaria y familiar.
Se han seguido cometiendo abusos
contra las poblaciones indígenas, es el
caso de la aprobación desde el Gobierno
central del Decreto Supremo 4232 que
da vía libre para que en Bolivia se usen
las semillas transgénicas de maíz, caña
de azúcar, algodón, trigo y soya (Caritas,
2020).
Marco legal
nacional
Para este estudio se analizan las legislaciones vigentes en lo ambiental e indígena.
A continuación se presenta el marco legal ambiental a nivel nacional que regula la
evaluación de riesgos ambientales y sociales de los proyectos, así como de políticas
enfocadas en el aprovechamiento de recursos naturales, que impactan en los derechos
humanos y en la toma de decisiones de los pueblos indígenas.
La revisión recorre desde la Constitución Política del Estado, la Ley Marco de la Madre
Tierra hasta leyes específicas como la medio ambiente y forestal.
1.3.1.
Marco legal ambiental
En lo referente a la normativa ambiental
general debemos señalar que estudios
realizados coinciden en que el país tiene
una normativa ambiental suficiente,
aunque se han detectado retrocesos
a través de otras normas. «Bolivia
tiene una normativa e institucionalidad
para la gestión ambiental desarrollada
continuamente desde hace dos décadas,
como en muchos casos, el país fue pionero
en establecer estructuras estatales para
enfrentar —en esos momentos, fines de la
década de los ochenta— los desafíos que
empezaba a imponer el orden mundial,
los que terminarían de clarificarse a partir
de la llamada Cumbre de la Tierra o Río
92» (Castro, Ferrufino, Taucer & Zeballos,
2014, p. 14).