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Préstamos del BID durante la pandemia de la COVID-19: caso Bolivia
1.1.2.
Situación económica
En 2019, según la CEPAL, la economía
de Bolivia se ralentizó significativamente,
ya que creció apenas un 2,2 %, en
comparación con el 4,2 % registrado
en 2018. Esta pérdida de dinamismo
obedeció, por un lado, a la contracción
continuada de la producción de
hidrocarburos, sumada a la coyuntura
adversa de los precios internacionales, y
a la paralización de diversas actividades
como consecuencia de la incertidumbre
desencadenada por las elecciones en
octubre. El déficit fiscal del sector público
no financiero en 2019 fue equivalente a
un 7,2 % del PIB, lo cual, en comparación
con el 8,1 % del PIB registrado en 2018
supone una reducción impulsada por el
descenso de la inversión (CEPAL, 2020a).
Si se considera además los datos de
investigaciones4 que refieren que la
pobreza multidimensional en el país es
mayor a la que reflejan los datos oficiales
monetarios, el impacto y la atención de
1.1.3.
Situación social
La crisis económica y sanitaria asociada
a la pandemia de COVID-19 tiene el
potencial de profundizar las brechas de
oportunidades existentes debido a la
falta de un monitoreo de estas y a la no
focalización de intervenciones y políticas
públicas hacia los más vulnerables (BID,
2020c).
Como antecedente, el nuevo siglo —
entre 2000 y 2014, en América Latina—
estuvo acompañado de la disminución
precipitada de la pobreza y de la
los más vulnerables podría traducirse
en una crisis sin precedentes dadas
las condiciones de confinamiento que
dejaron a estos grupos sin el flujo de
ingresos que necesitan para subsistir, sin
redes de apoyo y confinados en espacios
de insalubridad.
Para muchos la pandemia pasará a la
historia socioeconómica de Bolivia como
el hecho que marcó un cambio de ciclo
económico (PNUD Bolivia, 2020) y que
afectará en la distribución del ingreso,
vulnerabilidad al empleo y la elevación
de la tasa de desempleo, informalidad y
seguridad social.
El BID advirtió que la pandemia ha
supuesto para Bolivia una serie de imactos
simultáneos como el sanitario, externo,5
doméstico,6 de oferta y de demanda,
“de un impacto que nunca antes se
había tenido en la historia de Bolivia y
cuyas consecuencias exceden la aguda
contradicción económica estimada para
el 2020» (BID, 2020b, pág. 6).
desigualdad. La pobreza extrema se
reduce en 57,8 % y, consiguientemente,
el índice de Gini desciende de 0,572 en
el 2000 a 0,514 en el 2014. Pero estos
avances no se han repartido de manera
equitativa, pues todos los países de
América Latina, a excepción de Uruguay,
están entre los 50 países con mayor
desigualdad en el mundo, «un factor
determinante es la diferenciación étnica
y racial en términos de acumulación
capital humano e ingresos, lo cual afecta
en forma particularmente negativa a los
pueblos indígenas y afrodescendientes»
(BID, 2019, pág. 2).
4. El CEDLA consideró que contra la medición tradicional de pobres por ingresos (34% en 2017), la pobreza multidimensional afectaba al 61% de
bolivianas y bolivianos, lo que impacta sobre todo en campesinos y colonos, trabajadores independientes y proletarios del campo y las ciudades
(CEDLA, 2019).
5. El impacto externo se observa en el comercio internacional y en la caída abrupta en precios y volúmenes de los productos primarios, dada la alta
concentración de estos productos en la canasta exportadora del país. Los menores precios del petróleo implican para Bolivia un deterioro en sus
términos de intercambio, con un impacto negativo en la balanza comercial. En lo referido a lo doméstico, Bolivia ya se encontraba en un periodo de
desaceleración antes de entrar a la pandemia. El ciclo económico del país exhibe una alta correlación con el precio del petróleo. Con el fin del ciclo de
auge de las materias primas a partir de 2014, las tasas de crecimiento se ubicaron por debajo, creciendo en promedio un 4 % en el periodo de 20142019 (BID, 2020a).
6. En lo referido a lo doméstico, Bolivia ya se encontraba en un periodo de desaceleración antes de entrar a la pandemia. El ciclo económico del país
exhibe una alta correlación con el precio del petróleo. Con el fin del ciclo de auge de las materias primas a partir de 2014, las tasas de crecimiento se
ubicaron por debajo, creciendo en promedio un 4 % en el periodo de 2014-2019 (BID, 2020a).